Sin restricciones (Parte II)

La noche aún joven daba señales de una segunda oportunidad. La habitación estaría llena, ese era el plan. Seguir la fiesta en aquel lugar.

El frenesí que había sentido había disminuido un poco. Intente pensar mejor las cosas.
Entre tanto extraño empecé a sentirme incómoda y decidí escabullirme sigilosamente hacia el segundo nivel en donde estaban las camas. El licor y sus conversaciones me parecieron de lo más intrascendentes. No era mi ambiente y mis amigos parecían estarla pasando mucho mejor que yo. No tenía intenciones de arruinarles nada. Subí las escaleras y me aleje del ruido, me tiré a la cama con un poco de sueño encima y pensé que había tomado una buena decisión.
Una que duró como 5 minutos.
No había luz arriba ya que todo el relajo estaba en el primer piso. Una playlist empezó a sonar, las conversaciones ininteligibles continuaban y las risas no cesaban. Tremenda fiesta armaron en tan poco tiempo.
Justo cuando mis ojos empezaban a cerrarse escuché unos pasos cerca. El pulso se me aceleró y no pude contener la sonrisa.
Es el.
 
No dijo absolutamente nada.
Llegó directo a mi boca y me robó un beso así nada más. Sin permiso, tal salvaje y seguro que casi me deja sin aliento. Mi cuerpo se encendió e inmediatamente regresé al estado en el que estaba en aquel club. La dosis aumentó y los besos sabían aún mejor si era posible. La adrenalina me volvió loca, había gente a pocos metros de nosotros y nuestros cuerpos calientes ardían por unirse. El licor en su cuerpo me dió la oportunidad de manejarlo a mi antojo. Estaba excitada por todo lo que me rodeaba pero la idea de tener el control me llevó al límite. Mis 5 sentidos estaban en su lugar a diferencia de los de el y aprovecharía esa ventaja al máximo a mi favor.
Estaba como loco, preso de su propia lujuria y dispuesto a todo.
Quería tocar, quería deshacerse de todo lo que le estorbaba pero no lo logró.
Dentro de mi reía como loca y disfrutaba del roce de sus labios. No quería que parara de besarme, pensé en la posibilidad de que me hicera correr solo con eso.
Estaba sudando y por primera vez en toda mi vida tenía una guerra conmigo misma.
Si. Quería desnudarme.
Si. Quería que me comiera entera.
Si. Estaba muriendo de ganas por tenerlo dentro de mi.
Pero luchar con el fue uno de los momento más eróticos de mi vida. Negarme mil veces y domarlo con mi boca nada más fue más excitante.
Lo tenía en mis manos.
Su ropa había desaparecido y la mía seguía en su lugar.
Estoy segura que después de esa noche recordaría cada lugar en donde mis labios pasaron.
– No pares por favor
– No lo haré.

– Pssst.. Psstt.. ¿Estas dormida?
– ¿Que..?
– ¡Carajo! Lo estabas. Perdón.. ¡Tenemos que irnos! La habitación tenía que entregarse hace media hora.
– ¡Mierda!
– Anda que me muero de hambre y no quiero que seamos las últimas en salir. Bryan nos esta esperando afuera.
– ¿Dormiste algo?
– Un poco, subí al rato luego que tú. ¡Te quedaste parqueada amiga!
– ¿En serio? Entonces…
– ¿Entonces qué?
– No.. nada. Ya vámonos.


Estaba mareada y confundida.
No podía ser.. ¿Qué tanto había bebido anoche?
¿Soñé todo aquello?
¿O tuve la mejor noche de mi vida y no me acuerdo de nada?
Nunca lo sabré.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s